Renato Garduño
La F1 y la FIA empiezan a corregir el rumbo de los motores en esta nueva regulación evaluando reducir la presencia del motor eléctrico (MGU-K) hasta un 40% y volviendo a darle protagonismo al motor de combustión interna (ICE) aumentando su presencia hasta el 60%
Motor Mercedes del reglamento 2026. Foto: Marca
Tras varios meses de mucha tensión en la F1 por los polémicos motores de 2026, la FIA y la Fórmula 1 pusieron cartas sobre el asunto y aprovecharon la cancelación de Bahrein y Arabia Saudita para trabajar en como mejorar esta nueva regulación que no ha sido del agrado de la mayoría de pilotos, equipos y afición. El mensaje emitido por ambas entidades del automovilismo tras la reunión final el 20 de abril dónde se aprobaron ciertos cambios para los motores, había sido que sí habría un cambio implementado para el fin de semana en Miami, sin embargo, la narrativa no comentaba que fuera ser muy grande; reduciendo las esperanzas de ver a los equipos más cerca de Mercedes. La sorpresa llegó cuando, contrario a la narrativa, hubo una menor distancia entre los equipos brindando posiblemente la mejor carrera de lo que va de temporada. De esta manera, se vió una mejor cara de la Fórmula 1 y da esperanzas a ver una mejora en general de la temporada. Los cambios implementados en Miami fueron solo el primer paso de las mejoras en el reglamento, según informó la FIA, haciendo énfasis en que se implementarán más cambios en futuras carreras también relacionadas con la seguridad.
Posterior al GP de Miami, hubo una nueva reunión con los motoristas donde llegaron a la conclusión que los cambios implementados cumplieron su cometido. Tras varios meses, la F1 parece empezar a ver la luz con este tema y es que ahora se habla acerca de un posible cambio para 2027, esta modificación implicaría volver a darle protagonismo al ICE con un porcentaje del 60% y por consiguiente el MGU-K pasaría a tener 40% de presencia en el motor. Este cambio sería regresar al pasado, pero no significa que sea negativo, todo lo contrario, ya que con la regulación actual se ha demostrado que no es el camino correcto y la regulación pasada estaba mejor orientada hacia el objetivo final, una Fórmula 1 más atractiva y con mayor competencia.
George Rusell en Miami. Foto: Crash.net
El cambio implicaría reducir 50 kW del MGU-K y aumentar la misma cantidad al ICE, si bien, esto no haría que ganaran mucha velocidad en comparación con los motores actuales, sí que ayudaría a la pérdida de velocidad en recta que vemos ahora, una de las principales quejas pudiendo evitar accidentes como el de Oli Bearman en Japón.
Si bien, parece que este cambio sí se dará para la siguiente temporada, aún no hay nada confirmado y el foco está puesto en arreglar primero los problemas de 2026 que no ha pasado ni la mitad de la temporada y ya se han necesitado grandes cambios para reducir diferencias abismales que han perjudicado la competencia.
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